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Pedofilia moderna: por mucho que la pinten de seda, mona se queda

Después de los alborotos, la rabia y el pataleo de muchos por los abusos sexuales de niños en programas deportivos como el de Penn State o de  la Universidad de Syracuse, ahora viene a la triste realidad una “redefinición” de la pedofilia, pensada por algunos estudiosos una década atrás.  De Cristian Jaramillo | www.arcol.org

Para algunos como Judith Levine, autora de un libro llamado The Perils of Protecting Children from Sex (Los peligros de proteger a los niños del sexo) las cosas tienen otro matiz. En una de las entrevistas que cita en libro menciona claramente: “Hay personas impulsando una agenda conservadora que denegará a los menores de una expresión sexual”, añadiendo después: “Tenemos que proteger a los chicos de peligros reales… Pero esto no significa protegerlos de alguna fantasía de su inocencia sexual”. Bonita forma de esconder otros propósitos, pero veámoslo más detenidamente.

La redefinición

Lo primero con lo que nos encontramos es con este escollo de una nueva definición de la inocencia infantil como fantasía. Este término estaría siendo usado para crear una imagen positiva del término pedofilia; mejor dicho, envolviéndolo en otros palabras pero que al final es la misma cosa.

En esta teoría se aclara que la infancia no es algo biológico sino una construcción social, un objeto producido por la historia. Este análisis ha sido logrado gracias a la intervención de escritores, investigadores y editores que afiliados a varias universidades han tratado de destruir el tabú.

Uno de los libros citados es Male Intergenerational Intimacy: Historical, Socio-Psychological and Legal Perspectives, una colección de escritos a favor del sexo entre hombres y niños. En ese libro uno de los más poderosos argumentos se basa en la intergenerational intimacy (la intimidad entre generaciones). Así, Ken Plummer, uno de los contribuyentes, se expresa: “no podemos asumir que la infancia es tiempo de inocencia simplemente por la cronología de la edad del niño”. De hecho, continúa Plummer: “un niño de siete años puede crear un elaborado conjunto de interpretaciones y códigos sexuales que podría desconcertar a muchos adultos”. Estos escritores o pensadores clamando una visión esencial de la sexualidad intentan remover las barreras de la infancia, abriendo el camino a los pedófilos modernos para excusarse a sí mismos, viendo estos actos infames no como trasgresiones, sino como “cruzamientos de bordes”.

¿Una contradicción?

Así, estos “pedófilos” modernos, con movimientos lentos y sutiles de definiciones, han tratado de justificarse a sí mismos. En 1998 fue tanta la presión que la misma American Psychological Association (Asociación Americana de Psicología), publicó en uno de sus boletines que el abuso sexual no causaba daños o trastornos. Los autores del boletín recomendaban a no llamar la pedofilia algo malo, sino darle el término de valor neutral como “adult child sex” (sexo adulto infantil). Después de la publicación del artículo celebraron el comienzo de un nuevo camino para los “boy-lovers” lleno de libertad y justicia.

Algunos se han tomado la cosa en serio. Así se ha creado una cultura en la cual el sexo entre un adulto y un chico no es sólo tolerado, sino celebrado. Y aquí llega el problema, ¿entonces para qué tanto furor sobre las acusaciones en Penn State o la Universidad de Syracuse? No es algo normal, un tabú olvidado en el pasado. Sin embargo, las cosas no se quedan ahí, para las chicas el asunto es diferente, el sexo entre una mujer y una niña, es algo que se ha salido de los esquemas y nadie le presta la mayor atención.

Un ejemplo es “The Vagina Monologues”, una obra que está en los repertorios de varios campus universitarios, incluyendo Penn State y la Universidad de Syracuse. La obra, que relata la historia de una niña de 13 años que disfruta de una relación sexual con una mujer de 24 años, fue cambiada hace poco en el punto de la edad de 13 por 16, pero en esencia sigue siendo la misma infamia.

Lo peor es que se invita a todo el cuerpo universitario a asistir a estas obras, tratando de dar una “mejor educación” al estudiante para que “pueda tener una clara idea del sexo y las formas de expresarlo”.

La pedofilia es una desviación y por mucho que se intente cambiar los términos seguirá siendo éticamente lo mismo siempre. Lo que pasa es que cuando no se pueden superar los problemas siempre se achaca la culpa a otras cosas y se quiere hacer de la debilidad algo mínimo para justificarse y nunca salir de ella.

Hay un refrán que dice “si la mona se viste de seda, mona se queda”. Dejar el subjetivismo y relativismo tan superficial y llamar a las cosas como son, sin cambiar términos o crear etiquetas, sólo así se podrá crear una cultura libre y justa.

El aborto genera aborto, con una legislación o con otra, da igual.

 

Traemos el texto de una entrada (18/12/2011) del blog Anotaciones de Pensamiento y Crítica de Manuel Morillo en la que hace una breve aportación sobre qué supone la legislación para legalizar el aborto consentido. Demuestra la falacia de que gracias a que el aborto es legal, se aborta menos.

A efectos prácticos: igual el aborto despenalizado que el legalizado

Con el retraso habitual que caracteriza la oscurantista Administración del Sistema que padecemos han sido hechas públicos los datos de las eufemisticamente llamadas «I.V.E.» realizadas al amparo de la legislación constitucional. 

 En España durante el año 2.010  hubo 113.031 asesinatos legales por aborto quirúrgico (además de cientos de miles más por aborto químico).

 De ellos, desde el 5 de julio al 31 de diciembre de 2010, 

  • 48.463 se ejecutaron a peticion de la mujer, 
  • 4.419 por grave riesgo para la embarazada y 
  • 1.632 por riesgo de anomalías graves del feto. 

Todos éstos en aplicación de las posibilidades de la llamada Ley Aido (Ley Orgánica 2/2010)

 Es decir 

  • 58.485 asesinatos legales se produjeron en los seis primeros meses y cinco dias (186 días) en función de la Ley Ledesma, despenalizadora del aborto, y 
  • 54.546 asinatos legales se produjeron en los siguientes 6 meses menos cinco días (179 días), con la nueva legislación liberalizadora del aborto.

Osea , un ratio de asesinatos de  314,4354838709677 por día y 304,7262569832402 por día, respectivamente

 Como se vé a efectos prácticos, los importantes, los del número de inocentes exterminados al amparo de la legislación constitucional es igual la ley despenalizadora (la que le parece bien al PP y aplicó durante sus anteriores mandatos) que la ley liberalizadora

 Si nos  ponemos rigoristas podríamos decir que la ley Aido ha supuesto diez niños menos asesinados por día.

 Como se puede comprobar eran innecesarias e inútiles las manifestaciones que organizaron los grupos pantallas del PP, que sólo pedían la derogación de la ley Aido a la vez que olvidaban pedir la derogación de la legislación que había aplicado el PP durante sus gobiernos con mayorías en las cámaras legislativas, puesto que ambas leyes tienen las mismas consecuencias.

Adolescentes en series televisivas. Manejar el concepto de libertad y ser «uno mismo».

Escrito por Franco Olearo | familyandmedia.eu/es

Una vez, hace mucho tiempo, retransmitían Happy Days: la serie se estrenó en los Estados Unidos en 1974, pero hablaba de los años 50, vistos como un legado feliz de un pasado cercano; hablaba de una época en la que la discusión entre padre e hijo nunca se convertía en disputa, en la que se buscaba el amor, ese que duraba toda la vida, y en la que la amistad era un valor inviolable y sin ambigüedades. La simpatía de los personajes y el final feliz con el que terminaba cada episodio eran la expresión de una sociedad orgullosa de sí misma, que pensaba en positivo y planificaba un futuro donde la familia jugaba un papel clave. En los últimos episodios de esta saga pluridecenal, los personajes adolescentes que se habían hecho adultos sellaban su cambio de estado con dos eventos bien definidos, uno público y otro más relacionado con la esfera privada: el servicio militar y el matrimonio.

A finales de los años 90, el desafío de los movimientos juveniles y la revolución sexual esbozaron un nuevo tipo de adolescente mucho más libre, independiente de las referencias normativas que pudieran derivarse de la familia y de la sociedad. Es entonces cuando las series Dawson Creek (1998) y The O.C. (2003) se convierten en los cimientos de lo que se ha denominado la edad de oro del teen drama (en compañía de One Tree Hill, Everwood, Beverly Hills 90210, Joan of Arcadia, High School Musical y muchos otros).

Dawson Crece ha caracterizado de forma particular este período: se representan las dificultades de los adolescentes en el proceso de crecimiento y maduración, mientras tratan confusamente de dar sentido a esa libertad que han conquistado y que exige a la vez un compromiso.

Mientras tanto, en Italia, durante esos años se imitaban los formatos españoles y se hacían intentos por mostrar una gran familia alargada o una no-familia con Los Cesaroni y Un médico en familia, donde el abuelo Libero tenía que cuidar de 3 jóvenes el sólo. En estas series se reflejaba la propagación de la convivencia y la precocidad de las primeras experiencias sexuales.

Llegamos así a los años más recientes: después del período de la orgullosa construcción de una sociedad sólida, que ve en la familia su piedra angular, y después de la larga temporada de transición caracterizada por una dolorosa incertidumbre a lo Dawson crece, se llega a la época actual, la de la consolidación.

La serie más representativa de esta nueva fase es Glee, que puede ser considerada como la expresión madura de una sociedad post-cristiana fundada en el individualismo. Tras el enorme éxito obtenido en América y en todo el mundo, Glee se ha emitido en la televisión italiana primero en el canal Fox y luego en Italia 1 (la tercera temporada se espera para el 2012); aparentemente se presenta de forma bastante agradable gracias a su estructura, similar a un musical. Pero también es la serie más ideológicamente explícita en la introducción de un nuevo modelo de antropología individualista.

Los protagonistas de Glee son un grupo de muchachos de instituto, a los que sus compañeros consideran perdedores por diversas razones, y que encuentran un elemento de cohesión y una razón para luchar y ser ellos mismos en el «Club Glee», el grupo de canto de la escuela dirigido por un joven profesor de español.

Glee crea, episodio tras episodio, una nueva tabla de valores. La ley principal que rige el comportamiento de cada uno es «la auto-realización» y bajo esta perspectiva no sólo se pide el máximo respeto por las propias decisiones, sino que además la serie cultiva la ilusión de que cualquier elección es legítima, completamente indiferente, sin consecuencias; falta la búsqueda de valores que se pueden compartir, ya que no existen. La serie presta mucha atención hacia los menos afortunados (uno de los protagonistas está en una silla de ruedas y otro tiene síndrome de Down) y hacia ellos muestra respeto en lugar de amor.

La homosexualidad (tema ampliamente desarrollado en la serie, probablemente porque el autor es abiertamente homosexual) se presenta como una elección individual libre e indiferente; el momento adecuado para decidir es precisamente el más delicado, la adolescencia, donde cada uno debe entender cuál es su «vocación». Es inútil añadir que, de acuerdo con este enfoque, la sexualidad se concibe como una forma de expresión en sí misma, separada de cualquier función procreadora y de cualquier tipo de estabilidad. En un episodio dedicado íntegramente a este tema (el número 15 de la segunda temporada) la suplente Holly, que organiza un curso de educación sexual para los chicos, dictamina que «hablar de castidad a los jóvenes es como proponer una dieta vegetariana a los leones».

 

Un camino directo a la ideología de género, cuyas bases en el terreno del loby gay internacional, se explica en este libro

Entre las cosas que la serie expone de modo negativo se encuentra la fe religiosa. El episodio 3 de la segunda temporada, dedicado a este tema, concluye con la observación de Kurt (el protagonista homosexual) que afirma que es mejor hipotizar que Dios no existe, ya que, si existiera, deberíamos pensar que se trata de un ser muy cruel.

En conclusión, el panorama que ofrece Glee, a pesar de su superficie cantarina, es muy triste: estos adolescentes en el esfuerzo por realizarse a sí mismos se basan en criterios personales autónomos, no tienen la humildad de escuchar y de confrontarse con el mundo exterior, les falta la honestidad de reconocer sus errores y el impulso para tratar de mejorar.

La nueva temporada televisiva se caracteriza por la emisión en Rai 1 del tercer año de Tutti pazzi per amore, otra serie italiana que se ha ganado una cierta simpatía por parte del público; también ha sido comparada con Glee, porque los personajes cantan en dúo canciones famosas y porque adopta un estilo muy personal al tratar temas sensibles y delicados con un tono ligero y alegre.

Inicialmente nació como una serie «familiar» del tipo Médico de familia, pero con la intención declarada de destruir el concepto de familia. Pasado el tiempo la serie se ha caracterizado cada vez más como una variación infinita del tema de la comedia romántica americana (de la que copia a menudo historias y situaciones) que se narra en torno a los dos protagonistas adultos (¿adultos?) y a un grupo de adolescentes que tienen en común su inevitable rendición ante el poder de Cupido.

Si se confirman las tendencias de las dos últimas temporadas de la serie, el amor quedará consagrado, según muestra el título, como algo que es esencialmente un impulso ciego y donde la voluntad no tiene ningún papel. De hecho, frente a los dilemas sentimentales (que a menudo se reducen a cuestiones de sexo tratadas con una cierta tendencia a la vulgaridad absurda) los adultos renuncian al papel educativo y de autoridad y confirman su equivalencia ante la inevitable confusión de los sentimientos. El amor desbordante, pero a menudo auto-referencial y narcisista, que no puede ni debe hacer distinción de edad o sexo (la normalización de la homosexualidad es explícita) se aprovecha de las grandes narraciones de la tradición romántica del amor omnia vincit, pero luego las traiciona en beneficio del consumismo replicable del sentimentalismo contemporáneo.

Tutti pazzi per amore es interesante porque pone de relieve la otra cara de la moneda de esa sociedad individualista, patrocinada por las nuevas series: los protagonistas, absolutamente libres de cualquier vínculo o imposición externa, acaban convirtiéndose en esclavos de una forma de amor que no es amor sino que es sólo pura fuerza instintiva, declarada como incontrolable.

30 años de Joseph Ratzinger en Roma

Artículo de Gerardo del Pozo | Cortesía de Alfa y Omega

El 25 de noviembre de 2011 se cumplieron 30 años del nombramiento, por Juan Pablo II, del cardenal Ratzinger como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe y, nunca mejor dicho, del inicio de su romería.

 Un hecho decisivo, no sólo para su trayectoria personal, sino para la vida de la Iglesia. Fue una nueva llamada en el camino de su vida, pero, sobre todo, el inicio de una colaboración estrecha y fecunda con Juan Pablo II en la conducción de la Iglesia y la aplicación correcta de la renovación eclesial auspiciada por el Vaticano II, y la escuela en la que Dios le preparó antes de llamarle definitivamente al ministerio petrino. Como Pedro y Pablo en los orígenes de la Iglesia, con sus talentos y carismas diversos, Juan Pablo II y Benedicto XVI han sido los guías providenciales en la interpretación y aplicación certera de la renovación conciliar.

 El actual Pontífice colaboró con su predecesor, que, cual nuevo Moisés, condujo a la Iglesia hasta el tercer milenio. Ya como Papa, no cesa de invitar a levantar la mirada Al que vino, vendrá al final de los tiempos y está viniendo en medio de su Iglesia.

Al despedirse en Munich, el cardenal Ratzinger volvió a comentar los símbolos del oso y la concha en su escudo episcopal. El oso -dirá- expresa lo constante, y remite a nuestra patria, al origen de la historia de nuestra fe, a Baviera, de la que él procede y en cuya capital pudo prestar su servicio; la concha era el signo del peregrino medieval, y remite a lo insondable e inagotable del misterio de Dios y, por tanto, al impulso abraamítico que lleva entrañado el ser cristiano, que nos exige trascender siempre, estar siempre en camino como peregrinos hacia la ciudad permanente. Al elegir el escudo, no pudo imaginar que no había llegado aún al término de sus peregrinaciones externas, sino que debía pegar nuevamente a su vestimenta la concha del peregrino y hacerse romero. F.J. Strauss, entonces Ministro Presidente de Baviera, le pidió que, como romero, no se olvidara de Baviera: Etiam Romae, semper civis bavaricus sum (también en Roma soy ciudadano bávaro). Respondió que no iba a Roma como embajador de Baviera, pero prometió hacer presente en la Ciudad Eterna su fe, que había brotado en Baviera y, en este sentido, a la Iglesia que viene de Baviera. Aplicó los símbolos del oso y la concha a todos los hombres: «Todos somos peregrinos de lo eterno, peregrinos de la ciudad futura. Y todos estamos enraizados en lo que primero nos ha formado y ha llegado a ser nuestra patria». Comentó la expresión Colaboradores de la verdad, con la que había expresado la continuidad entre su anterior trabajo teológico y el nuevo ministerio episcopal. Se limita a decir que la unión entre el permanecer del oso y el cambiar de la concha que a todos nos aúna, se proyecta en una unidad superior en la que todos estamos llamados a participar: «Colaboradores de la verdad -ser-con-Jesucristo-, que es el camino de todos nosotros».

El 2 de mayo de 2002, celebró en la catedral de Munich sus Bodas de Plata de su consagración episcopal. En la homilía, dijo estas bellas palabras: «¡Con frecuencia, me viene al pensamiento el pasaje del evangelio de Juan donde el Señor anuncia a Pedro la hora en que otro le ceñirá y le conducirá a donde él no quiere. ¡Cuántas veces en estos 25 años el Señor me ha conducido contra mis deseos e ideas adonde yo propiamente no quería. Pero sabía, y sé, que su conducción es buena, y es bueno dejar caer las propias ideas y dejarse conducir por Él».

No podía imaginar entonces que un día tendría que encarnar estas palabras como sucesor de Pedro. Desde su elección como obispo ha vivido la tensión entre la vocación a la teología, íntimamente sentida, y las tareas eclesiales que se le iban encomendando. Su deseo e idea al final del pontificado de Juan Pablo II era disponer de un tiempo para escribir un libro sobre Jesucristo, que pusiera a disposición de todos los frutos de su largo camino interior de meditación sobre el mismo. Es como si deseara detenerse a contemplar la tierra prometida en toda su extensión como Moisés desde el Monte Nebo (Dt 34). Pero se le ha dado tener una mirada interior y menos consoladora sobre la historia del Pueblo como la de Moisés en Dt 28, 64-65. No merece la pena recordar los hechos que le han llevado a ella.

Sorprendentemente ha podido cumplir su deseo con la publicación de Jesús de Nazaret siendo ya Papa romero. En él presenta a Jesucristo como nuevo y definitivo Moisés que nos introduce en la tierra prometida. El Espíritu Santo no deja de sorprendernos con las figuras de los Papas. En Benedicto XVI nos ha regalado un auténtico romero y servidor de la Verdad, que la sigue, la ama, la estudia y la sabe mostrar como camino de salvación para todos…, desde Roma.

Europa necesita más familia

Dónde la familia funciona hay solidaridad entre las personas, incentivo para pensar en el futuro, apertura a la vida, enseñanza del amor como clave de la relación interpersonal y un salir de si mismo para pensar en los demás que genera hábitos de generosidad y construcción social.

Europa no saldrá de la crisis económica y social, en la que está inmersa, sino se fortalecen las familias europeas. Europa debe renunciar al mito relativista de que en materia de sexualidad y familia todo vale por que no es antropológicamente cierto. La familia está en el origen de las sociedades, las sociedades viven sobre la trabazón social que generan las relaciones familiares y las sociedades mueren en el individualismo egoísta pos familiar que aísla a las personas, rompe las relaciones sociales, genera hábitos de consumo irresponsable y posibilita un estatismo limitador de las libertades.

Necesitamos familias que funcionen, familias estables y fuertes abiertas a la vida para que se recreen las bases humanas de una sociedad económicamente viable.

¿Familia o Familias? es un libro aparecido en España en un momento clave donde se puso en duda el concepto de familia, dando igual valor a cualquier unión de personas en el que el argumento principal era senciallamente «que se querían», olvidando el avlor educativo y afectivo de la complementariedad entre hombre y mujer.

¿Por qué el aborto debe ser penalizado? Escrito por Daniel Iglesias Grèzes

El proceso racional que lleva a concluir que el aborto debe ser penalizado por el Estado consta esencialmente de cuatro pasos, que desarrollaré a continuación.

El primer paso de nuestra reflexión se sitúa en el ámbito de la ciencia, concretamente de la biología.

Los enormes avances de la embriología y la genética durante el siglo XX ya no dejan lugar a ninguna duda: desde el punto de vista científico es una verdad perfectamente demostrada que el embrión humano es un ser humano desde su concepción. Carece de todo valor científico la tesis pro-abortista de que el embrión (y luego el feto) es parte del cuerpo de la mujer embarazada. En la concepción surge un nuevo individuo de la especie humana, un ser humano distinto del padre y de la madre, único e irrepetible, dotado de la capacidad de desarrollarse de un modo gradual, continuo y autónomo. El embrión humano no es un ser humano en potencia, sino un ser humano en acto: embrionario en acto y adulto en potencia.

Quienes se empeñan en negar esta evidencia científica y proponen como comienzo de la vida humana otros momentos del desarrollo embrionario, lo hacen movidos por intereses ideológicos. Así, por ejemplo, es totalmente arbitrario fijar el comienzo de la vida humana en la anidación -que ocurre aproximadamente dos semanas después de la fecundación- y llamar “pre-embrión” al embrión antes de la anidación. Esta falsa definición procura eludir toda barrera ética contra la manipulación de embriones humanos durante ese período crucial.

No debemos dejarnos confundir por la manipulación del lenguaje, instrumento capital de la actual estrategia pro-abortista. Por ejemplo, hoy se suele determinar arbitrariamente que el embarazo comienza en la anidación. Así se puede negar con toda frescura que las píldoras o los dispositivos que impiden la anidación interrumpen un “embarazo”. Sin embargo, es científicamente innegable que cuando se impide la anidación se destruye una vida humana; y esto debe ser llamado propiamente “aborto”.

El segundo paso de nuestra reflexión se sitúa en el ámbito de la filosofía, concretamente de la antropología filosófica.

En este punto corresponde establecer que todo ser humano es también una persona humana y tiene toda la dignidad propia de cualquier persona humana.

 Los defensores del derecho a la vida debemos evitar el grave error de caer en la tentación anti-metafísica, que en este punto se manifiesta por la renuencia o la renuncia a afirmar que el ser humano no nacido es una persona humana. La ciencia biológica obliga sin econocer en el ser humano no nacido a un individuo de la especie humana; pero a pesar de esto hay quienes ponen en duda o niegan que este individuo humano sea una persona humana. No obstante, la recta reflexión filosófica conduce a reconocer que es imposible que un ser humano no sea persona humana. Sin esta afirmación de índole metafísica no es posible fundar una correcta antropología y sin una correcta antropología no es posible descubrir el verdadero fundamento de las normas éticas.

Si bien es cierto que en la Edad Media muchos filósofos católicos (incluso Santo Tomás de Aquino) defendieron la tesis de la “animación retardada”, eso se explica por la pobreza del conocimiento científico sobre la generación humana en aquella época, cuando recién comenzaba a nacer la ciencia moderna, en las Universidades fundadas por la Iglesia Católica en toda Europa. Seguramente hoy día, después del descubrimiento del ADN y de tantos otros avances de la biología, aquellos mismos pensadores apoyarían la tesis de la “animación inmediata”. Por lo demás, la “animación inmediata” se compagina con el hilemorfismo aristotélico-tomista mucho más fácilmente que la “animación retardada”.

El tercer paso de nuestra reflexión se sitúa en el ámbito de la filosofía moral o ética.

La persona humana descubre su obligación moral mediante un proceso cognoscitivo que abarca varias etapas sucesivas, que pasaré a describir.

■ En primer lugar, la conciencia moral reconoce como verdad evidente la norma moral fundamental: debo hacer el bien y evitar el mal.

■ En segundo lugar, la razón humana es capaz de conocer con certeza el bien moral o el mal moral de determinadas clases de actos humanos (actos conscientes y libres del hombre), reconociendo así las normas morales particulares. Por ejemplo, se puede establecer de un modo indudable que existe el deber moral de respetar la vida de todo ser humano (es decir, de toda persona humana) inocente; del mismo modo se puede deducir que el aborto, por ser la eliminación deliberada de un ser humano inocente, es un crimen abominable.

■ En tercer lugar, la razón humana puede determinar si un acto humano concreto está de hecho comprendido o no dentro de la clase de actos humanos que una norma moral dada prescribe o proscribe. Por ejemplo, la persona puede reconocer claramente si lo que está haciendo es o no es un aborto voluntario y por tanto un homicidio.

Al cabo de este proceso intelectual, se llega a una conclusión: tengo la obligación moral de hacer esto o de no hacer aquello.

En este punto se debe evitar el grave error del subjetivismo o emotivismo moral, que asume la existencia de una separación absoluta entre el orden del ser (u orden ontológico) y el orden del deber (u orden moral). La ley moral no es una convención arbitraria impuesta al hombre extrínsecamente por medio de un consenso social o por cualquier otro medio. Se trata de una expresión de nuestra propia naturaleza humana. Es la ley intrínseca que rige nuestro desarrollo en cuanto personas. No corresponde entonces separar radicalmente el conocimiento objetivo de las cosas de su valoración, vista como algo puramente subjetivo, sentimental o emocional. Los valores están en las cosas mismas y por eso la razón humana, que puede conocer con certeza la verdad de lo real, también puede conocer con certeza los valores, incluso el bien moral y el mal moral.

El cuarto paso de nuestra reflexión se sitúa en el ámbito de la moral social, más concretamente de la filosofía política.

Habiendo establecido en el paso anterior que el aborto es inmoral, ahora debo determinar si también debe ser ilegal, o sea si el Estado debe prohibirlo y penalizarlo. Los derechos humanos son la contra-cara de los deberes humanos. Mis derechos son los deberes que los demás seres humanos tienen para conmigo. Dado que existe el deber moral de respetar la vida humana, existe también el derecho humano a la vida. El Estado existe para cuidar y promover el bien común de la sociedad y para ello, ante todo, debe defender los derechos humanos, en particular el derecho a la vida, necesario para poder ejercer todos los demás derechos humanos. De aquí se deduce que el Estado no puede permitir el aborto sin atentar gravemente contra su propia razón de ser. Por lo tanto el Estado debe prohibir el aborto; y, como una prohibición sin una pena correspondiente es ineficaz, también debe penalizarlo adecuadamente.

En este punto debemos evitar dos errores graves.

■ El primer error es el del liberalismo filosófico, que concibe al Estado como una entidad moralmente neutra. El Estado no es una abstracción, sino una estructura social formada en última instancia por personas humanas. Y la actividad humana (individual o grupal), considerada globalmente, nunca es ni puede ser moralmente neutra. El Estado tiene la obligación de promover el bien común y para ello debe respetar el orden moral objetivo.

■ El segundo error es el de la “dictadura del relativismo”, que consiste en considerar el relativismo como una condición necesaria para el ejercicio de la democracia. Así todo ciudadano con convicciones morales inamovibles es tachado falsamente de intolerante y fundamentalista y su actitud es considerada injustamente como un atentado contra la convivencia pacífica y democrática.

Llegados a este punto, sin embargo, los católicos debemos evitar un último escollo: el de minusvalorar o callar las motivaciones propiamente religiosas en contra del aborto. Nuestra fe sobrenatural nos impulsa a reconocer a los niños no nacidos no sólo como animales racionales, sino también como seres creados a imagen y semejanza de Dios, llamados a ser hijos de Dios. La Palabra de Dios no se opone a la razón humana. El argumento de fe que acabamos de exponer no suprime en modo alguno la racionalidad de los argumentos anti-abortistas que presentamos antes, sino que la complementa y perfecciona. Debemos evitar, pues, la tentación anti-dogmática, que procede en definitiva del liberalismo teológico (quinta-columna del racionalismo dentro de la teología) y le hace el juego al secularismo.

Dentro de la Tradición de la Iglesia, junto a una filosofía moral puramente racional hay también una teología moral, elaborada mediante la razón iluminada por la fe. La Divina Revelación no se refiere sólo a misterios estrictamente sobrenaturales sino que contiene también verdades de por sí accesibles a la sola razón. Dentro de esta última categoría se hallan las normas de la ley moral natural. Dios las ha revelado para que todos puedan conocerlas fácilmente, con certeza y sin mezcla de error. El ámbito de competencia del Magisterio de la Iglesia incluye la ley moral natural. Aunque es cierto que nunca ha sido definido solemnemente un dogma en materia moral, también es cierto que, según la doctrina católica, el Magisterio está perfectamente capacitado para realizar tales definiciones. Además hay verdades que todo católico debe creer firmemente, aunque no hayan sido definidas en forma solemne como dogmas, porque el Magisterio de la Iglesia, por medio de su enseñanza ordinaria, las propone como parte de la Divina Revelación y por ende como definitivas. Dentro de esta categoría está la condena moral del aborto. La Iglesia ha sostenido siempre esa doctrina y no la variará jamás en el futuro.

Argentinos Alerta

 Sobre el autor

Daniel Iglesias Grèzes nació en Montevideo (Uruguay) en 1959. Se graduó como Ingeniero Industrial (Opción Electrónica) en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de la República en 1985, como Magíster en Ciencias Religiosas en el Centro Superior Teológico Pastoral en 1996 y como Bachiller en Teología en el Instituto Teológico del Uruguay “Mons. Mariano Soler” en 1997.

Es socio fundador de la Obra Social Pablo VI, de la Sección Uruguay de la Sociedad Internacional Tomás de Aquino y del Centro Cultural Católico “Fe y Razón”. Fue miembro del Instituto Arquidiocesano de Bioética “Juan Pablo II” y de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar, Encargado de Redacción de la Revista Pastoral Familiar, miembro del IV Sínodo Arquidiocesano de Montevideo y conductor del programa Verdades de Fe en Radio María Uruguay.

En 1999, junto con el Lic. Néstor Martínez y el Diác. Jorge Novoa, creó Fe y Razón, un sitio web de teología y filosofía (incluido en 2003 entre los doce portales católicos favoritos del mundo de habla hispana por una encuesta de Catholic.net) cuyo propósito es contribuir a la evangelización de la cultura en fidelidad al Magisterio de la Iglesia Católica y difundir la obra de Santo Tomás de Aquino y otros grandes pensadores cristianos. Además, desde 2006 ha editado 61 números de la revista virtual Fe y Razón y desde 2009 ha editado ocho títulos de la Colección de Libros Fe y Razón.

Desde 2010 colabora con el portal español InfoCatólica, mediante su blog Razones para nuestra esperanza.

Es autor de los siguientes seis libros (disponibles en www.lulu.com/spotlight/feyrazon): Razones para nuestra esperanza. Escritos de apologética católica, Centro Cultural Católico “Fe y Razón”, Colección “Fe y Razón” Nº 2, Montevideo 2009. En el principio era el Logos. Apologética católica en diálogo con los no creyentes, Centro Cultural Católico “Fe y Razón”, Colección “Fe y Razón” Nº 7, Montevideo 2011. Vosotros sois la sal de la tierra. El choque entre la civilización cristiana y la cultura de la muerte, Centro Cultural Católico “Fe y Razón”, Colección “Fe y Razón” Nº 8, Montevideo 2011. Disponibles en www.lulu.com/spotlight/diglesias: Cristianos en el mundo, no del mundo. Escritos de teología moral social y temas conexos, Montevideo 2008. Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio. Exposición de algunos puntos de la doctrina católica, Montevideo 2008. Sintió compasión de ellos. Escritos teológico-pastorales, Montevideo 2008.

Maternidad a precio de coste

A pesar de que cada vez más mujeres utilizan los tratamientos de fecundación in vitro, aumentan las evidencias que confirman las desventajas de su uso.

El médico canadiense John Barrett describía lo que denominaba una “epidemia de nacimientos múltiples, debidos en gran parte a la fecundación in vitro”, informaba el periódico National Post el 22 de septiembre.

“Lo que está haciendo la industria de la fecundación in vitro es crear una población de bebés enfermos… que está afectando a toda la sociedad”, afirmaba.

[Ver artículo completo]

Entrevistas y actualidad del libro ¿Y SI USTED TUVIERA CÁNCER?

Por lo importante y actual del tema, aportamos para quien lo deseé una relación de las últimas entrevistas realizadas a Juan Moisés de la Serna, autor de ¿Y si usted tuviera cáncer?

Revita Homo Hominis

Revista Almiar

Web Actual Psico

Diario Digital Noticias al Dia

Direcciones de audios

Si desea más información sobre este mágnifico libro que ha ayudado a muchas personas a superar el estado emocional del enfrentamiento de una enfermedad como el Cáncer, puede consultarlo en la ficha técnica de la editorial –> Ver ficha técnica

Un hospital amenaza con despedir a 12 enfermeras por negarse a asistir abortos

El problema del pensamiento único es la objeción de conciencia. La dictadura del relativismo hace de este protocolo una verdadera apisonadora social, que pretende culpabilizar a quien no piensa como ellos y por tanto marginar socialmente o castigar, como el caso que nos llega de EEUU en New Jersey.

El caso, señaló a ACI Prensa el abogado Matt Bowman de la Alliance Defense Fund, muestra «el ataque sistemático contra el derecho a trabajar que tienen los profesionales pro-vida sin ser forzados a violar sus valores fundamentales y morales».

El 31 de octubre la Alliance Defense Fund presentó la demanda ante la Corte de Distrito de New Jersey en representación de las doce enfermeras, quienes actualmente trabajan en la University of Medicine and Dentistry en New Jersey.

«Le estamos pidiendo al hospital que detenga esta presión inmediatamente. Pese a que tenemos leyes que las protegen (a las enfermeras), el centro de salud está violando la ley de manera muy arrogante», dijo Bowman a ACI Prensa. [Ver noticia completa]

Vida Selección viene persiguiendo este problema de violaciones de conciencia y en el libro Una revolución silenciosa muestra los patrones de comportamiento que los políticos y agentes sociales deben usar para tratar de desbloquear los procesos lícitos de objeción de conciencia.

“El dividendo demográfico sostenible: ¿Qué tienen que ver el matrimonio y la fecundidad con la economía?”

El próximo 8 de noviembre, el Social Trends Institute, la Federación Española de Familias Numerosas, el Instituto de Estudios Superiores de la Familia (IESF), la Universidad Internacional de Catalunya y The Family Watch en colaboración con la Fundación Más Familia, Inter Media Consulting y El Foro de la Familia presentan el informe internacional “El dividendo demográfico sostenible: ¿Qué tienen que ver el matrimonio y la fecundidad con la economía?” a cargo del Dr. Bradford Wilcox, profesor de la Universidad de Virginia y director del “National Marriage Project” de los Estados Unidos.

El acto tendrá lugar en el auditorio de la Fundación Mapfre, Paseo de Recoletos 23, Madrid, el martes 8 de noviembre, a las 19 horas.

Se dispondrá de servicio de traducción simultánea.

Se ruega confirmación de asistencia en info@familiasnumerosas.org en el teléfono 91 434 57 80